El Dios en la brujería
se ve como un elemento complementarios de la Diosa. A diferencia
de las religiones monoteístas, nosotros creemos en varios
dioses, con diferentes niveles de vibración y diferentes
cualidades.
Los aspectos principales
con los que trabajamos son con el dios astado, por un lado y con
el dios sombrío por el otros.
Cuando hablamos del dios
astado, hacemos referencia a un dios fértil, masculino, de
regencia solar. Mientras que cuando hablamos del dios sombrío
hablamos del dios del inframundo, lo que no tenemos que
confundir con Satán que nada tiene que ver con el dios.
Entre los diferentes
aspectos de la Diosa y los diferentes aspectos del Dios, se
conforma la divinidad para la brujería. Nosotros vemos un
complemento natural en ambas figuras, un Ying y un Yang perfecto
y complementario.
Es importante no
confundir la imagen del dios con cuernos, con la imagen de Satán
de la tradición Judeo-Cristiano. Ya que son aspectos
completamente diferentes y son ante todo paradigmas que se
trabajan de manera diferente.